El término municipal de Alameda, al norte de la provincia de Málaga, en la comarca de Antequera, se extiende sobre una llanura en la que sólo unas pequeñas elevaciones rompen la horizontalidad de un paisaje en el que abunda el olivar, como corresponde a un territorio cercano a las campiñas de Córdoba y Sevilla.
Por su situación geográfica, Alameda, al igual que otros pueblos colindantes, fue cruce de caminos entre las provincias de Málaga, Granada y Sevilla, por lo que los primeros asentamientos humanos se remontan al calcolítico o eneolítico (2.500 años a.C.), pero los vestigios más abundantes de épocas pasadas corresponden al período de dominación romana.
El historiador Plinio cita la ciudad de Astigi Vetus, que se asentaría en el mismo lugar que en la actualidad ocupa Alameda, donde confluían tres de las más importantes calzadas romanas, signo inequívoco de la importancia que tuvo esta localidad en aquel período.
A partir de entonces, salvo el hallazgo de un ‘tesorillo’ del siglo VI (período visigodo), no hay documentación en la que apoyarse para adentrarse en la historia de Alameda hasta bien entrado el siglo XVI, a pesar de que durante la dominación árabe toda la comarca de Antequera –en realidad toda Andalucía- tuvo un destacado protagonismo.
La localidad pasa a manos de los marqueses de Estepa en el siglo XVI, y durante un tiempo perteneció a la provincia de Sevilla. A finales del XVII, coincidiendo con la recuperación económica de toda la comarca, Alameda se beneficia también de una mayor actividad económica y recobra cierta importancia, y a partir de siglo XIX, el municipio queda integrado definitivamente en la provincia de Málaga según la nueva concepción administrativa.
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